En su noveno álbum de estudio, Danzig han vuelto con un sonido contundente, con un toque vintage en algún pasaje (‘Black Candy’) podríamos decir, aportado por un amplificador de bajo Kustom de los 70 que han utilizado en ciertas partes de guitarra.
Seis años sin un nuevo disco, el último fue Circle of Snakes, publicado en 2004, Danzig se encuentra en un punto sin retorno al pasado. Porque no creo que nunca más Glenn Danzig vuelva a ese blues-rock oscuro y angustioso, a los tiempos de November-Coming Fire o a los de los primeros cuatro discos con American Recordings.
Ahora, Danzig transita por terrenos de un metal poderoso, que sí, tiene un toque sureño por esa voz de Glenn que a mí me recuerda en ‘Rebel Spirits’ y en otros momentos a un Ian Astbury sin domesticar, y el doble bombo de Johnny Kelly (Type O Negative, Seventh Void), el bajo de Steve Sing y las guitarras de Tommy Victor (Prong, Ministry) ayudan a metalizar ese sonido.
Deth Red Sabaoth tiene como apertura ‘Hammer of the Gods’ENLACE , título que bien podría venir de una banda como Manowar. Es un corte con unos riffs muy stoner que entronca con la herencia de Black Sabbath reconducida a su propio terreno
Danzig en 2010: temas densos, riffs cortantes, muy blues, una sección rítmica apabullante y Glenn Danzig, que tocó la batería en Black Candy y metió un montón de bajos, vistiéndolos con su característica voz.



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